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viernes, 24 de septiembre de 2010

Despiértame cuando pase el temblor.

Recuerdo hace un año, cuando comenzó a decaer mi abuelo lentamente hasta su fallecimiento, en el que los días eran de angustia y ansiedad al intentar una y otra vez el superar su enfermedad, una tarea imposible puesto que su propio cuerpo se había rebelado ante los excesos que tuviera alguna vez en su juventud, impidiendo que pudiera conservarse algunos años más. Sabíamos bien que no era posible ganarle a la enfermedad, pero aún así no nos dimos por vencidos, sólo abandonamos hasta el momento en el que mi propio abuelo decidió morir, no en el hospital, sino en su casa, rodeado de su familia.

Hace una semana, el que nos sobresaltó a todos fue mi papá, señor de respetables 77 años, cuyo estilo de vida siempre se ha destacado por ser muy sano, lo cual le ayudó al ser objetivo de una parálisis parcial de todo el lado izquierdo de su cuerpo, claro fue algo que nos tomó por sorpresa a todos, y yo, que soy una pesimista natural, de inmediato empecé a pensar en lo peor (soy muy exagerada a veces), pero afortunadamente no pasó a mayores. Estuvo internado una semana en el hospital, hoy lo dieron de alta, y si bien no ha recuperado el movimiento, se ve mucho mejor de lo que estaba mi abuelo hace un año, y doy gracias por eso, por sus antecedentes alimenticios y físicos, porque ha podido resistir y espero lo siga haciendo durante mucho, mucho tiempo más.





Puedo considerar a este, un post "feliz", creo.

martes, 27 de octubre de 2009

En la vida no queremos sufrir, ay, ay...










Mi papá siempre ha dicho que nací con buena estrella; yo más bien pienso que nací con una buena estrellla...fugaz. Se me han dado muchas cosas; trabajo, familia, amor, pero en ése cocktail que se supone te hace feliz, aún hay algo que falta, something's missing, algo que no basta con saber quién eres, lo que quieres y a dónde te diriges, y sobre todo los eventos futuros que derivarán de dichas decisiones. Es el caso de mi abuelo, un hombre que en sus juventudes fue borracho, peleonero, mujeriego, qué sé yo; y hoy, hoy está muriendo por tantas enfermedades derivadas de su estilo de vida no tan saludable. No lo juzgo, ni lo reprocho; cada quién es libre de hacer lo que se le dé la rechingada gana con su existencia, el problema viene cuando afecta emocionalmente a los que le son cercanos, y los precipita a buscar desesperadamente remedios para evitar lo inminente. Ése fue mi caso: doné sangre por primera vez para requisitar las unidades que te pide el hospital que des para poder atender a una persona. La acción es lo de menos; no busco ser reconocida por ser una buena bolsa de sangre. Pero esta desesperación no me abandona, y es lo que me ha mantenido en un emotional rollercoaster los últimos días...No encontrar donadores, y los que sí son aptos, no pueden ir por distintas cuestiones; y ahora hasta por una caries se te ponen pendejos, no puedes donar si tienes una caries más o menos grande. Yo sé que doy la impresión de que no está pasando nada, y de hecho ese es mi mayor defecto, el mantenerme incólume ante todo aquello que podría dañarme. Pero esto sí me está afectando, está comenzando a hacerme mella en la piel y conlleva a que sienta mi vulnerabilidad más a flote que nunca. Nunca es fácil ver a un familiar extinguirse lentamente...Mucho menos cuando no queda rastro de lo que él recordabas. Me he hecho a la idea de que tarde o temprano sucederá lo que sólo estamos retrasando, que lo importante es que él se sienta en paz consigo mismo y con nosotros...Pero, ¿qué haremos con el vacío que quedará tras su partida? ¿Cómo lidiaremos con la sala silenciosa sin el murmullo de su mecedora? Seguiremos adelante como siempre, como todos, pero algo chiquitito morirá dentro. Y nunca lo podré recuperar.









No tengo ganas de comer.




miércoles, 15 de abril de 2009

Existen muchas formas de tener una sensación de abandono...

Estar en la parada del autobús con algunos desconocidos, y que éstos se vayan poco a poco hasta quedarte solo.

Ser el último en terminar de comer cuando los demás hasta han recogido el plato.

Caminar/manejar por la ciudad en la madrugada.

Quedarte atrás cuando vas acompañado de alguien.

Entregar hasta el final un examen.

No saberte el chiste privado del cual todos se están riendo en la reunión.

Mantenerte despierto cuando ya todos se han dormido.

Ser el último al que elijan al formar equipos para jugar/trabajar.

Realizar una tarea que se suponía era en equipo/pareja sin apoyo de tus compañeros.

No ir a un viaje muy esperado al que sí se embarcan tus amigos/familia.

Perder el celular donde almacenaste tantos contactos que tal vez nunca podrás volver a recuperar.

El refrigerador vacío.

El perro que te olfatea y se va sin siquiera mover la cola.

Que el carro se descomponga en medio del tráfico y nadie se detenga a ayudarte.

Organizar salidas que al final se cancelan porque nadie podía/quería ir.

Terminarse todas las cervezas de la hielera y no sentirse ebrio.

Volver a casa y no encontrar a nadie en ella.




Perder seguidores de tu blog mientras te tomas unas vacaciones T_T.

sábado, 28 de febrero de 2009

Revolver michelada, pringles, palomitas y helado no es una buena idea.

...A menos que quieras terminar con vómito autoinflingido, porque tu estómago simplemente no logra procesar de forma efectiva tanta porquería junta que le llega de forma inesperada e intempestiva después de pasar 6 meses en total abstinencia de ésta.






Ya no lo vuelvo a hacer, de veras, de veritas.

martes, 17 de febrero de 2009

Elegir estar bien no es tan fácil como lo pintan en la tele.


¿Han visto el comercial ese del IMSS donde "motivan" a la gente a hacer ejercicio?






Lo peor, peor, es que me saca una sonrisa cada vez que lo veo. ¿A poco no se oye bien chispa lo de "se les acabó el gordo"? Ok, ando un poco simple, pero espero capten la idea.

Sigo con lo del nutriólogo y el ejercicio, y la verdad, no es fácil cambiar de hábitos de la noche a la mañana, me ha costado alimentarme de forma más sana, dejando de lado tantas cosas que solía tragar con excepcional alegría como helados, refrescos, galletas, comidas sobrecondimentadas, papitas, fritos, etc., etc. He llegado al punto en que si como algo fuera de lo que tengo establecido, mi estómago sufre y grita y llora y padezco. Horror. Eso me hace preguntarme si algún día podré volver a mi vida de desgano y dejadez, y para ser sincera sé que la respuesta es SÍ, pero no mamar, tanto esforzarse como para de repente tirar todo al caño pues como que no. Claro que me mantiene adelante el ver resultados, creo que si no hubiera algún cambio desde el primer mes lo habría mandando al chile todo, pero no es así, y estoy contenta por ello. Y lo mejor, es que lo hago por mí, no como los del video que lo hacen "para gustarle a mi viejo", "para la boda de mi hija", "para darle al danzón", etc., sino por pura, mera y exquisita vanidad y egolatría. Eso sí es motivación de verdad.

Lo único, ÚNICA cosa que sí me duele y extraño terriblemente, es que no puedo darle al alcohol como quisiera, ni puedo escarchar mis micheladas, ni echarle sal a mis palomitas, ni comer jícamas y pepinos con un millón de sal y chile...Tristeza.








Mi reino por una michelada bien preparada, snif.

miércoles, 4 de febrero de 2009

Bienvenida a la realidad, baby.

En esta quincena, después de mucho esperar, por fin me pagaron mi primer cheque. No fue mucho, ni tampoco fue poco, pero ahora que lo he vivido puedo decir con seguridad: qué joda es esperar a la próxima quincena. Y es que todo lo que cobré se fue directito a pagar deudas; que si los caprichos de diciembre, que págame lo que me debes, que si el carro necesita algunas reparaciones, que ya te toca dar lo de la mensualidad, etc. Se me fue todo tan rápido que ni tiempo tuve de agarrarle cariño, ni siquiera una foto le tomé para recordarlo. Entre todos estos traqueteos de la realidad, hubo uno que casi logra darme en la madre por completo: que tus papás digan, ya estás cobrando, hay que independizarse, adminístrate, paga tus pasajes, tus copias, tus materiales, tu ropa. En la torre. Me sentí abandonada, desterrada, lanzada de mi reino al exilio. Es lo malo de haber dependido siempre de los padres y ser tratada como la reina de la casa, pues en cuanto llega la vida a tocar la puerta y llevarte con ella, resientes muchas situaciones que antes ni contemplabas, cuidas más el dinero, ya no gastas en tantas banalidades y poco a poco, o a la fuerza, maduras aunque te tengan que envolver en periódico para lograrlo.

Tampoco quiero ser malinterpretada, mis padres me siguen apoyando muchísimo en lo que se refiere a casa, comida, transporte (gasolina para el auto), así que no estoy tan desvalida, sólo comparto con ustedes la primera impresión de dar un paso hacia la independencia financiera. Tengo un proyecto en marcha que no he revelado a nadie porque soy bien supersticiosa y temo que "se me sale", sólo diré que no estoy sola en esto y tengo muchas ilusiones al respecto; estoy muy contenta de estar recibiendo la paga que bien me merezco por los meses que he estado frente a grupo, aunque empecé también a vender productos Mary Kay a las maestras (jo, jo, jo), porque nunca está de más una ayudadita...¿o sí? Naaah, lo bueno es que sí me hacen pedidos y lo mejor de todo, sí me pagan, por lo que no tengo queja alguna, fiu.

La foto que ilustra este post no tiene mucho que ver con el dinero, pero muestra un confrontamiento con la realidad que por lo general (o muchos de nosotros) hemos vivido: conocer a alguien que te parecía fascinante por el MSN o blog NO siempre es precisamente lo que esperábamos...Ah sí, y porque me encanta esa camiseta, así que se aguantan, muajaja.





Ahora ya soy parte de la burguesía que vive con el "no me alcanza" en la boca; qué emoción.

viernes, 24 de octubre de 2008

Yo ya elegí estar bien


Como resultado de la vida normalista llena de emociones tras un escritorio y caminatas por el salón, mi anatomía sufrió un gran cambio en su estructura, volviéndola adiposa y floja. Traducción: qué cerda me puse. Ya sé que no era una sílfide, pero vaya, tampoco hay que abusar. Así que me dije, ya chole con la hueva, y me lancé directito al nutriólogo, quien me puso un régimen bien cookie [ja, ja, cookie], en el que hago mis tres comidas, tengo una o dos colaciones, no me da hambre, y lo más importante de todo: ¡¡PIERDO PESO!! Porque hay que aclarar que existen personas que por más que se someten a dietas y cuánta mamada se les pone enfrente, nada más nel. Claro que no todo es tragar; también me mandó a hacer caminata y bailar zumba y no sé qué más, pero ahorita sólo le entro a caminata porque eso de meterme a un grupo de señoras moviendo las carnes a ritmo de música reggetonera pretendiendo ser electro como que no es lo mío.

Con esto en mente, me lancé a la pista de atletismo más cercana a mi humilde hogar, donde todas las tardes voy a dar vueltas y vueltas, y sin ningún otro entretenimiento que mirar a las demás personas que van al lugar, el cual es bastante popular -desde las 4 a.m. ya hay gente caminando ahí-. Yo siento que voy caminando normal, moviendo mi estructura ósea como se supone es conveniente, entonces, ¿qué sucede con los otros? Hay doñas que según van trotando pero la cadera se les mueve como si bailaran cumbia, está el típico don que al correr puja como si fuese a velocidades increíbles y apenas si te logra rebasar a ti, lento caminante; están los deportistas que llegan vestidos como si fueran a correr la maratón, los viejitos que tienen más vigor y aguante que nosotros, sedentarios jóvenes [snif], las señoras que nada más van chismeando, hay otros como yo, que caminamos normalmente, a veces escuchando música, a veces no, terminamos y nos vamos...

En la escuela en la que estoy trabajando ahorita, hay una maestra que decidió comenzar a tomar sibutramina, este medicamento ayuda a quitar la sensación de hambre, recuerdo que yo una vez pensé en tomarlo, investigué sus propiedades y efectos secundarios, pero no pude encontrar donde la vendieran sin receta -cosa difícil si lo haces de la forma legal- así que desistí y decidí no tomar el camino fácil. Y la verdad, es más satisfactorio esforzarse y ver resultados, a matarse con tanta pastilla y "productos milagrosos" que ayudan lo mismo que el Papa a la paz mundial: nada.


Snif, soy tan feliz así...





















Pero extraño el helado ¬¬.