lunes 2 de noviembre de 2009

12/07/2006

Entre dos, sólo una--Sleeping Doll in the Sofa




Tumbada en el sofá de mi habitación, sin ideas, sin emociones, sólo la soledad que me rodea, no me importa la vida que fluye detrás de la puerta, esa vida no me gusta, aunque esté integrada a ella, me es indiferente, vacía...gente que se hace llamar "mi familia", carentes de sentido, lazos de sangre, reuniones de parientes, "aquí está tu hermano", qué me importa, qué me importa...

Te das cuenta de que todo esto tú te lo buscaste, ¿verdad?

¿Y qué si así es? A veces, sólo a veces...desearía no tener esos lazos...¿es esa la libertad? ¿Qué es la libertad? Que alguien me la explique...si me corto las venas, ¿lograré alcanzarla? Ya una vez lo hice, ¿qué tal si lo intento de nuevo?

No, si te quieres morir, hazlo y ya. ¿Para qué te anuncias tanto? Eres patética. Lo que tú deseas es que alguien te detenga, que alguien te dé un motivo para seguir adelante, ¿no es cierto? Ya aplícate esos conceptos en ti y deja de estarte compadeciendo que me das náuseas...

Cállate, tú siempre tienes que saberlo todo. ¿No es por eso que te encerré? Ahí estás, atrapada en la pared, ¡quédate ahí! Déjame refundirme en mi sofá y a lo mejor una lagartija se me acercará y platicará conmigo sobre el sentido de la vida. O tal vez las cucarachas me coman. Sería un festín delicioso, carne humana fresca y palpitante. ¿A poco no se te antoja? O tal vez simplemente me quede aquí acostada hasta que el hambre, el frío o el amor me muevan. Sólo así saldré de mi letargo. ¿Qué pasará primero?

Pasará que te quedarás ahí sentada todas las vacaciones.

Sí, tal vez. Pero, ¿qué no somos así tú y yo? Felices siendo infelices...la eterna paradoja de nuestras vidas. (Genial, mi ventilador acaba de morir.) Luego le haré un sepelio. Huele a quemado, está bien, me agrada. Hace que me den menos ganas de salir de mi pieza...

No tienes remedio. Yo te podré decir que esto no es lo correcto, pero al final, es tu decisión. Mátate, mutílate, hiérete, golpéate, córtate, desángrate. colisiona, y aún así saldrás ilesa. Pareciera que sólo tu cuerpo se magulla, pero tu mente está intacta.

De eso se trata, ¿no? Ya sé, me dormiré. Dormiré y soñaré que canto. Es un bonito sueño, ¿no? Cantaré hasta que muera de hambre y sed, hasta que saque todo, hasta que logre la catarsis, hasta que mi garganta se rompa, hasta que mi voz se vuelva cristal cortado.

Entonces, ¿sólo dormirás?

Sí, creo que hoy sólo tengo ganas de eso.

Esta bien, yo velaré tu sueño...Desde aquí te observaré y vigilaré que ni los insectos, reptiles, tu perro, tu familia, tu casa, tus demonios, tus fantasmas, las gotas de la lluvia, el viento y la luz te molesten. Sólo prométeme una cosa, ¿quieres? ¿Lo harás?

A ver...si no es algo muy difícil, si.

Prométeme...prométeme que vas a despertar, ¿si? A pesar de todo, no sé qué haría sin ti.

Jajaja, esta bien, lo prometo...¿Qué harías sin mí? Supongo que buscarte a alguien más que desee tener un monstruo en la pared, eso sería todo. Ahora, déjame cantar, soñar, dormir, alertagarme, lo que sea...me moriré un rato y después resucitaré, como te lo he prometido.

¿Y qué hago yo de mientras?

Si quieres usa la computadora...si eres el monstruo en la pared o la muñeca de trapo, nadie se dará cuenta...es la ventaja que tiene el que no te puedan ver...

Gracias...


(Y así, concluyo mi primer post...ojalá me dejen escribir otro...la muñeca está dormida en el sofá, y su monstruo juega con el teclado...)


martes 27 de octubre de 2009

En la vida no queremos sufrir, ay, ay...










Mi papá siempre ha dicho que nací con buena estrella; yo más bien pienso que nací con una buena estrellla...fugaz. Se me han dado muchas cosas; trabajo, familia, amor, pero en ése cocktail que se supone te hace feliz, aún hay algo que falta, something's missing, algo que no basta con saber quién eres, lo que quieres y a dónde te diriges, y sobre todo los eventos futuros que derivarán de dichas decisiones. Es el caso de mi abuelo, un hombre que en sus juventudes fue borracho, peleonero, mujeriego, qué sé yo; y hoy, hoy está muriendo por tantas enfermedades derivadas de su estilo de vida no tan saludable. No lo juzgo, ni lo reprocho; cada quién es libre de hacer lo que se le dé la rechingada gana con su existencia, el problema viene cuando afecta emocionalmente a los que le son cercanos, y los precipita a buscar desesperadamente remedios para evitar lo inminente. Ése fue mi caso: doné sangre por primera vez para requisitar las unidades que te pide el hospital que des para poder atender a una persona. La acción es lo de menos; no busco ser reconocida por ser una buena bolsa de sangre. Pero esta desesperación no me abandona, y es lo que me ha mantenido en un emotional rollercoaster los últimos días...No encontrar donadores, y los que sí son aptos, no pueden ir por distintas cuestiones; y ahora hasta por una caries se te ponen pendejos, no puedes donar si tienes una caries más o menos grande. Yo sé que doy la impresión de que no está pasando nada, y de hecho ese es mi mayor defecto, el mantenerme incólume ante todo aquello que podría dañarme. Pero esto sí me está afectando, está comenzando a hacerme mella en la piel y conlleva a que sienta mi vulnerabilidad más a flote que nunca. Nunca es fácil ver a un familiar extinguirse lentamente...Mucho menos cuando no queda rastro de lo que él recordabas. Me he hecho a la idea de que tarde o temprano sucederá lo que sólo estamos retrasando, que lo importante es que él se sienta en paz consigo mismo y con nosotros...Pero, ¿qué haremos con el vacío que quedará tras su partida? ¿Cómo lidiaremos con la sala silenciosa sin el murmullo de su mecedora? Seguiremos adelante como siempre, como todos, pero algo chiquitito morirá dentro. Y nunca lo podré recuperar.









No tengo ganas de comer.




viernes 4 de septiembre de 2009

This is the new Mexican way of living.





Sé que quieren infundirnos miedo. No los culpo; sus complejos e inferioridades los hacen tomar esa única arma, con la cual han logrado engañar a tantos y subyugar a muchos más. Quieren que lo sintamos, que nos mostremos indefensos, vulnerables, para tomar de nosotros por la forma "fácil" lo que trabajamos en días, meses, años. Tal vez ese truco les haya servido con otros, pero con nosotros, no. No importa que hayan venido a agredir nuestro inmueble; eso no nos amedrentará. Nuestra fuerza es nuestra familia, nuestro aplomo, nuestra integridad, y ustedes, con el miedo como utensilio, no pueden destruir eso. Y lo siento, pero no lograrán su cometido, puesto que, sin importar cuánto tardemos, seguiremos en pie, firmes en nuestra decisión y tomando en nuestras manos todo el apoyo que podamos conseguir y brindar. No tendremos miedo de ustedes.








No importa cuánto tiempo tengamos que resistir.




domingo 23 de agosto de 2009

Y la vida dijo: sí.






Realmente no había gran secreto. No me casé, no me embaracé, no me dejó una fortuna algún tío desconocido, no me fugué con el verdadero amor de mi vida y no me fui de viaje a Europa. Tampoco descubrí que tenía un hijo perdido, que soy adoptada o que fui aceptada en Hogwarts, nada, nadita de eso. Lo mío es más bien simple: cada año, la secretaría de educación de Veracruz organiza la convocatoria para plazas, en la cual, mediante examen de oposición, seleccionan a los más aptos para ganar una plaza de educación primaria, preescolar, física, telesecundaria, etc.; el año pasado yo iba a participar, pero por diversos problemas que no diré, no me inscribí, perdí la oportunidad de competir por una plaza. Este año sí me registré, y siendo sincera, tenía un miedo enorme, tremendo, estupidizante, a fracasar. Estuve varios meses, días, pensando en cómo sería el examen, porque la verdad no estudié nada, jaja. Nunca estudio para los exámenes, es una malísima costumbre que tengo. Y bueno, llegó el día de la verdad, y...







Para qué lo digo, si ya lo saben.



























¿Ah, qué no? Sé que por el título se lo imaginan.



















































































¡PASÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉ!

















Quedé en el lugar 81 de 137 que sí pasaron el examen, y tienen derecho a recibir plaza...Estoy muy, muy contenta, ahora tengo miedo pero de saber a qué cerro me mandarán, jaja...Pero por fin, todo terminó...¿O más bien, está iniciando? No sé, pero espero que sea bueno...










Acepto alimentos no perecederos de regalo...E internet móvil, apiádense de mí, snif.




miércoles 12 de agosto de 2009

Yo no veré hoy la lluvia de meteoros que anunciaron...


...Temo que si comienzo a vislumbrar luces verdes, al día siguiente estaré ciega como he visto/leído en el Día de los Trífidos. Maldita novela/miniserie.








Ok, no tanto así, pero no sé si esté ahí para verlo. Pero como es cada año, pues igual el día del Apocalipsis ya pasó, y estamos todos ciegos, cerrados a la verdadera realidad. Yo no puedo ver a aquel que me tiende la mano con buenas intenciones, al que lo hace para ayudar o pedir ayuda sincera, sólo veo personas que buscan beneficiarse a costa de los demás, personas que están dispuestas a mentir, a robar, a engañar con tal de tener lo que sus egoístas corazones quieren. Estoy ciega a la verdadera amistad, por la cual puedo confiar, entregar todo; sólo veo individuos que se acercan a mí con palabras dulces para al final asestarme una puñalada, o sólo cortarme el rostro para sentirme mejores consigo mismos. No puedo ver el amor que me dan mis seres queridos, no puedo ver que todo lo que hacen es por mi bien. Ni siquiera alcanzo a vislumbrar mis propias manos, ni el camino que tengo por delante, no sé qué decisión tomar pues todo para mí está nublado, confuso. Y el miedo reina, se impone, me dice que me paralice en este estado y no dé un paso más. Me digo por dentro: he de superarlo. Y así tal vez la ceguera se disperse temporalmente...










Y no diré nada hasta que todo esté en el lugar correcto.


miércoles 29 de julio de 2009

In the meantime...

Acabo de dar un paso que podría definir el rumbo de mi vida.








Estoy que reviento de miedo.

lunes 20 de julio de 2009

Tengo una explicación al por qué soy amarilla: entre padres de familia, enojos y corajes, se me está derramando la bilis por todititito el cuerpo.



A mí aún no me han liberado de la escuela primaria, tuve una semana libre, la cual aproveché como debe ser (dormir/ver series/jugar los sims/ir de compras/etc.), pero hoy me presenté a entregar boletas de fin de curso a los de mi grupo, sexto grado. Está de más decir que los padres ya sabían que hoy era la cita en la escuela, a las 8:00 a.m.; pero Doña Responsabilidad llegó al 20 para las 8...¿Y qué se encontró ahí? Un chingo de carros, y casi nada de estacionamiento. "¿Qué pedo?", fue mi primer pensamiento al ver las casi nulas posibilidades de acomodar mi pequeño auto entre una Liberty y un Pointer -pero lo logré, no desesperen-, y ver frente a mí un montón de gente que nada tenían que ver con las madres de familia que yo esperaba. Pero déjenme, antes de continuar, informarles un poco del contexto. La institución donde trabajo, es por las mañanas y tardes, de lunes a viernes, dos escuelas primarias distintas, y los sábados y domingos es sede de la UPV (Universidad Pedagógica Veracruzana). Ésta última, como habrán deducido del nombre, se encarga de la formación de los profesores, pero no todos pueden entrar ahí, sólo eres admitido cuando tienes promesa de plaza (ya sea de padre, madre, tío, etc.), o si lo que quieres es hacer maestría, tienes que estar trabajando tu propia plaza. Total que al apearme del auto, veo un letrerote pegado en el portón de la escuela que más o menos decía: "Exigimos el respeto de nuestros convenios y la NO supresión de la línea de educación primaria: NO A LAS LEYES RETROACTIVAS." Madres, un pinche paro laboral, escolar, no sé qué era, el caso es que no dejaban pasar a nadie al edificio. Yo, como Doña Responsabilidad que soy, me dije, ni pex, entregaré las boletas acá afuera de la escuela, todo sea para no volver nunca, nunca jamás.

Lo sé, me quedé ahí parada junto al auto, mientras la prensa, líderes del movimiento y alumnos de la UPV se movían por ahí, hablando, gritando, tomando fotos, declarando al que diera indicios de querer escuchar un poco; me dieron las 8:15 y ninguna madre de familia aparecía, hasta que 5 minutos después arribaron las primeras 5. Yo la hice de emoción y les dije que le avisaran a las que vieran -ash, si casi casi son todas vecinas-, que yo iba a estar ahí hasta las 9, pues a causa del paro no permitían que nadie entrara a la escuela, y nada más estaba yo, pues incluso la directora, que llegó más temprano que yo, ya se había retirado. Aún sigo sin saber por qué algunos padres piensan que el maestro de primaria tiene todo el pinche tiempo del mundo para atenderlos cuando ni siquiera es su día de trabajo: todas las mamás llegaron en un rango de las 8:50 a las 9:05 a.m., todavía me quedé 10 minutos más a veeeeer si de perdidas ahí venía alguna desgastando llantas para estar a tiempo, pero nel pastel; así que subí a mi coche y emprendí la graciosa huida, con un saldo total de 15 boletas entregadas, y 12 quedadas...Como quien dice, 12 personas que no se acordaron que hoy iba a estar yo en la escuela, qué se le va a hacer.

Hagamos corte a: Yo en mi casita, 10:30 a.m., frente a la compu, mega relax porque ya había cumplido con mi deber. En esto, suena mi celular. No mamar, era un número que no conocía, y como mi mamá me ha dicho que no hable con extraños pues no contesté; pero tanto me insistían, que finalmente respondí. La cosa fue más o menos así:

Mamáquenollegóalaentregadeboletas: Maestra, ¿está todavía entregando boletas?

Yo: Buenos días ¬¬, no, eso fue en la mañana, temprano.

Mamáquenollegóalaentregadeboletas: Ay es que yo llegué y no la vi por eso pregunto...¿Y no va a entregar boletas mañana?

Yo: No, se les avisó que hoy sería la entrega, y yo cumplí señora, a pesar de que la escuela estaba cerrada por los manifestantes, yo estuve esperándolas hasta las 9:10.

Mamáquenollegóalaentregadeboletas: Ay es que yo vine y no la vi y la estuve buscaaaaando por todos lados, que se me hace que llegué justo cuando usted se iba, jijiji. ¿Mañana va a entregar boletas?

Yo (algo molesta): Disculpe, pero hoy era mi último día en la escuela, las boletas se las voy a dejar a la directora y ella las entregará hasta después.

Mamáquenollegóalaentregadeboletas: Aaayy es que me uuurge la boleta porque ya me la están pidiendo en la secundaria y si no la llevo no sé qué vaya a pasar y blah, blah, blah (disculpen, cuando me aburro suele pasar eso).

Yo (ahora sí, molesta): Mire, desde el viernes de la semana antepasada se les dijo que hoy entregaríamos, que sería el único día: yo llegué desde al 20 para las 8, y a pesar de que NO se deben entregar boletas fuera de la escuela, lo hice, y me quedé hasta las 9, lo cual es bastante tiempo considerando que se les citó a las 8, PUNTUALES.

Mamáquenollegóalaentregadeboletas: Ay maestra, ¿y no la puedo ver en su casa? Y ahí me la da por faaaaa...

Yo: Le acabo de decir que no se deben entregar boletas fuera de la escuela, mucho menos en una casa particular.

Mamáquenollegóalaentregadeboletas: ¡Entonces la voy a buscar a su casa y la llevo a la escuela! (Eso fue el colmo.)

Yo (con tonito de tranquilízate, tranquilízate): Ni siquiera estoy en la ciudad, yo vivo en Coatza (la ciudad vecina), y créame que también para mí es pesado tener que estar viajando temprano en la mañana para estar un ratito en la escuela, ¿y todavía regresar? Disculpe, pero yo también tengo mis compromisos.

Mamáquenollegóalaentregadeboletas: Ah bueno, gracias. *Click.

Yo sé que tengo compromiso con la escuela, sé que debo cumplir con lo que se me pide y entregar en tiempo y forma. Pero si un padre o madre de familia, que es impuntual, irresponsable, faltista e impertinente se pone a querer tronarme los dedos para que YO vaya a la hora en que él(la) quiera, en el momento en que se le hinche, no, no señor. Por algo tenemos horarios y protocolos a ser seguidos, todo para evitar charlas incómodas como esas que no llevan a ningún lado. Sólo me hacen enojarme de a gratis y acordarme por qué me caga tanto la gente, por personitas que disponen del tiempo de los demás, que no aprecian el esfuerzo que hace uno por su trabajo y hasta donde llegamos a veces con tal de cumplir. Creo que por eso me caen mal los que hablan horrores de los profesores: no saben lo que se siente estar en el punto en el que deseas con toda tu alma mentarle la madre porque citaste a una hora, te fuiste una hora más tarde, y ellos llegan a la hora y media de que te has ido a querer arrastrarte de nuevo al trabajo. En serio, no se la jalen por favor, y recuerden muy bien estos dos consejos que les doy: si eres padre/madre de familia, por favor, respeta los tiempos que se establecen en la escuela; si eres profesor, nunca, pero NUNCA, des la dirección de tu casa, te evitarás muchas situaciones comprometedoras, créeme.











Y luego se preguntan por qué nos enfermamos de los nervios, snif.