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martes, 24 de noviembre de 2009

Algo sobre la muerte del mayor Sabines.


El domingo falleció mi abuelo, en la madrugada, rodeado de todos aquellos a los que quiso. Y yo, no tengo palabras. Pero este escrito sí las tiene, y cada una de ellas la siento como propia. Por eso reproduzco aquí algunos fragmentos, dándole al autor el crédito que merece. Nada más.

Esperar que murieras era morir despacio,
estar goteando del tubo de la muerte,
morir poco, a pedazos.

No ha habido hora más larga que cuando no
dormías,
ni túnel más espeso de horror y de miseria
que el que llenaban tus lamentos,
tu pobre cuerpo herido.
¡A la chingada las lágrimas!,dije,
y me puse a llorar
como se ponen a parir.
¡A la chingada la muerte!, dije,
sombra de mi sueño,
perversión de los ángeles,
y me entregué a morir
como una piedra al río,
como un disparo al vuelo de los pájaros.
Te enterramos ayer.
Ayer te enterramos.
Te echamos tierra ayer.
Quedaste en la tierra ayer.
Estás rodeado de tierra
desde ayer.
Arriba y abajo y a los lados
por tus pies y por tu cabeza
está la tierra desde ayer.
Te metimos en la tierra,
te tapamos con tierra ayer.
Perteneces a la tierra
desde ayer.
Ayer te enterramos
en la tierra, ayer.

No podrás morir.
Debajo de la tierra
no podrás morir.
Sin agua y sin aire
no podrás morir.
Sin azúcar, sin leche,
sin frijoles, sin carne,
sin harina, sin higos,
no podrás morir.
Sin mujer y sin hijos
no podrás morir.
Debajo de la vida
no podrás morir.
En tu tanque de tierra
no podrás morir.
En tu caja de muerto
no podrás morir.
En tus venas sin sangre
no podrás morir.
En tu pecho vacío
no podrás morir.
En tu boca sin fuego
no podrás morir.
En tus ojos sin nadie
no podrás morir.
En tu carne sin llanto
no podrás morir.
No podrás morir.
No podrás morir.
No podrás morir.
Enterramos tu traje,
tus zapatos, el cáncer;
no podrás morir.
Tu silencio enterramos.
Tu cuerpo con candados.
Tus canas finas,
tu dolor clausurado.
No podrás morir.

Te enterramos, te lloramos, te morimos,
te estás bien muerto y bien jodido y yermo
mientras pensamos en lo que no hicimos

y queremos tenerte aunque sea enfermo.
Nada de lo que fuiste, fuiste y fuimos
a no ser habitantes de tu infierno.

Te has muerto y me has matado un poco.
Porque no estás, ya no estaremos nunca
completos, en un sitio, de algún modo.

Algo le falta al mundo, y tú te has puesto
a empobrecerlo más, y a hacer a solas
tus gentes tristes y tu Dios contento.
Eras, cuando caía, eras mi abismo,
cuando me levantaba, mi fortaleza.
Eras brisa y sudor y cataclismo,
y eras el pan caliente sobre la mesa.

Amputado de ti, a medias hecho
hombre o sombra de ti, sólo tu hijo,
desmantelada el alma, abierto el pecho,

Ofrezco a tu dolor un crucifijo:
te doy un palo, una piedra, un helecho,
mis hijos y mis días, y me aflijo.

Se quedó allá solito, al final del cementerio. En la fría tierra lo sepultamos, le lloramos, le suplicamos que despertara. Y mi egoísmo reclamaba, ¿por qué te fuiste, si aún nos quedaba tanto por compartir? Todos me dicen que no sufre más, y es cierto; pero no puedo quitarme de la cabeza que yo pude hacer más, pude ayudar más, no sé, es culpa, frustración, tristeza, todo. Se quedó allá solito y nosotros seguimos aquí, resistiendo, aguantando, viviendo. Y como todos, terminaremos igual que él...






Solitos, al final del cementerio.




miércoles, 12 de agosto de 2009

Yo no veré hoy la lluvia de meteoros que anunciaron...


...Temo que si comienzo a vislumbrar luces verdes, al día siguiente estaré ciega como he visto/leído en el Día de los Trífidos. Maldita novela/miniserie.








Ok, no tanto así, pero no sé si esté ahí para verlo. Pero como es cada año, pues igual el día del Apocalipsis ya pasó, y estamos todos ciegos, cerrados a la verdadera realidad. Yo no puedo ver a aquel que me tiende la mano con buenas intenciones, al que lo hace para ayudar o pedir ayuda sincera, sólo veo personas que buscan beneficiarse a costa de los demás, personas que están dispuestas a mentir, a robar, a engañar con tal de tener lo que sus egoístas corazones quieren. Estoy ciega a la verdadera amistad, por la cual puedo confiar, entregar todo; sólo veo individuos que se acercan a mí con palabras dulces para al final asestarme una puñalada, o sólo cortarme el rostro para sentirme mejores consigo mismos. No puedo ver el amor que me dan mis seres queridos, no puedo ver que todo lo que hacen es por mi bien. Ni siquiera alcanzo a vislumbrar mis propias manos, ni el camino que tengo por delante, no sé qué decisión tomar pues todo para mí está nublado, confuso. Y el miedo reina, se impone, me dice que me paralice en este estado y no dé un paso más. Me digo por dentro: he de superarlo. Y así tal vez la ceguera se disperse temporalmente...










Y no diré nada hasta que todo esté en el lugar correcto.


lunes, 23 de marzo de 2009





Soñé que asistía a una reunión de ex alumnos, pero no sólo de la universidad: había aquellos que conocí desde la primaria, gente con la que no había contactado en años, personas a las que ya no les hablaba por hueva/desidia/desinterés; y lo que sentí peor, algunos se estaban dando regalos como si de un San Comercial se tratase. Yo con la pena pero no traía nada para nadie, en esa multitud sentía que yo realmente no encajaba, que ellos no me recordarían, que yo nunca formé parte de ellos y su actitud fresa pop/desmadre puteril. Y fue entonces cuando sucedió: todos los vatos con los que había tenido algo que ver, ya fuera con un "jijiji, me gustas", o "¿quieres ser mi novia?" estaban a mi lado, así buen pedo contándose lo que habían hecho de sus vidas, qué cómo te va mi amor cómo te va, y yo así anonadada contando lo que he hecho en los últimos 10 años, sólo para oír suspiritos y caras de "ya ves, te hubieras quedado conmigo". Me separé de ellos para platicar con las chavas, las cuales se dedicaban a llenar la pared con grafos que contenían los nombres de los miembros de su añeja crew, yo realmente pensaba -en mi sueño- que no me incluirían en ellos, y de alguna forma infantil me emocioné al ver mi nombre en varias, muchas de ellas. También me daban regalitos, globos, dulces, y fue donde me empecé a sentir agobiada, la diferencia empezó a resaltar y me vi obligada a salirme del lugar, no sin antes ser atacada bailísticamente (derivado de bailar, por supuesto) por uno de mis amigos de la secundaria, uno de los más morbosos.

Corte y entrada hacia mi novio actual y yo tomando un autobús a sepa su madre dónde, en el autobús al fondo había un grupo de muchachos, uno en especial traía una chamarra bastante vieja y roída, mientras que yo traía mi flamante chamarra K*nn*th C*l* negra; el vato empezó a tirarme la onda y mi novio se enojaba, hasta por no sé qué motivo me dijo que le aventara la chamarra para que dejara de estar jodiendo y yo, con todo el dolor de mi corazón lo hice...Y de ahí no sé qué pasó, porque me desperté y me puse a escribir esta entrada para demostrar que sigo viva.




A veces pienso en ustedes, ¿saben?

miércoles, 15 de octubre de 2008

Agua en los zapatos.

27 de septiembre no se olvida.

Y que se nos inunda Mina. Era algo previsto, hasta cierto punto esperado; pero con lo que no contábamos fue con la magnitud con que se desarrollaría. Realmente no tengo palabras para describirlo, no es lo mismo ver las imágenes a vivirlo, estar ahí, no encontrar un lugar seco dónde guarecerse y poder descansar. Cientos de familias lo perdieron todo, algunos pudieron sacar algunas de sus pertenencias en pequeñas lanchas, cargándolas, la manera no importaba sólo contaba salir de ahí. Varios amigos y familiares míos se vieron afectados de esta forma, por eso me tocó vivir y sentir directamente eso que vemos en los noticieros y que se nos hace tan lejano y poco probable que nos suceda.




Algunos hasta sus mascotas se llevaron, ¿y por qué no? El animalito no tiene la culpa de que el hombre le esté dando en la madre al planeta por el calentamiento global...


Bien, esas piernas blancas carentes de sol son mías, me encuentro frente al último escalón para acceder a la planta baja de la casa de mi tía; para darse una idea de lo mucho que subió el agua, he de decir que la banqueta tiene de alto unos 25 cm., y la casa está construida 1 mt. por encima de este nivel, eso quiere decir que el agua subió -hasta el momento en que llegamos en lancha a auxiliarla- un metro 25 cm. Hasta eso, ahí el agua fue ganando terreno despacio, despacio, mientras que en otras zonas corría a una frecuencia de 1 metro cada dos horas. El desmadre comenzó a las 3 a.m., así que para las 10 a.m. -hora en que me lancé a la inundación- ya muchos lugares habían desaparecido bajo el agua.


Ese camión de volteo lo mandó un amigo de mi tío, y qué salvadota nos dio, si no hubiese llegado, todos los aparatos eléctricos y electrónicos de la casa habrían perecido sin remedio. Lo malo es que sólo pudo hacer un sólo viaje, en ese momento todavía entraban los vehículos de ese tamaño; después subió más el nivel del agua y el ejército ya no le permitió ingresar de nuevo.


Yo estaba sentada en una escalera a la que el agua aún no cubría, ahí se aprecia cómo iba subiendo el nivel de agua dentro de la casa. Tuvimos que hacer como 4 viajes en lancha para poder ir sacando todo lo que pudimos, llegaron también amigos de la familia que construyeron una tarima en la que amontonamos los muebles de la sala, las camas, algunas alacenas. De ahí empezó a aumentar el nivel del agua y nos tuvimos que ir.






Aclaro que yo no fui afectada por esta inundación, vivo en uno de los cerros sobre los que está construido Mina, pero dos cuadras abajo de mi casa sí llegó el agua, fue algo rarísimo ver a los vecinos cargando con sus cosas a otros lados, y yo predicaba que si veía que el agua llegaba a una cuadra de mi casa, iría empacando mi lap, mi ropa y ahí nos vemos. Claro eso no pasó por eso sigo acá; no estaba segura de subir esto, fue algo muy doloroso para mi familia el perder en un sólo día más de 10 años de trabajo e inversión, al menos no nos pasó nada en la evacuación del lugar, y hemos estado regresando a vigilar el lugar y sacar lo que haga falta. Ya estamos casi por cumplir el mes y al menos el agua ya se fue, pero uufff...eso es lo de menos, todavía falta limpiar, resanar, restaurar. Y todo e$o conlleva inver$ione$ que se tendrán que hacer a la de huevos porque ni modos que quedarte sin casa...




Besos y abrazos a mis tíos y primas, que saben bien que lo único seguro no es lo que Fidel prometa, sino lo que su familia cumple.